Un Concepto Diferente L’Ôtel San Miguel de Allende

Dôce 18 Concept House es un proyecto que nace del anhelo por crear un espacio único en el corazón de San Miguel de Allende. Un concepto diferente que toma inspiración y raíces en una icónica propiedad, que por cerca de un siglo fue y sigue siendo conocida localmente como la “Casa Cohen”.

El pasado 5 de noviembre Dôce 18 Concept House inauguró L’Ôtel en la parte superior de la propiedad, un pequeño y exclusivo hotel boutique que recibe a sus huéspedes envolviéndolos en experiencias de edición limitada.

Con tan solo 10 habitaciones, los huéspedes vivirán una experiencia acogedora gracias a la particular colección de mobiliario y objetos cuidadosamente seleccionados para crear una atmósfera curada y a la vez sofisticada.

La arquitectura e interiorismo estuvo a cargo de Roy Azar que creo contrastes entre el estilo colonial y contemporáneo presentando detalles inesperados en cada rincón del proyecto para hacer de cada estadía una experiencia especial e inolvidable.

The Grand Room – L’Ôtel

La puerta marcada con el número 18 de la Calle de Relox es la entrada al fascinante mundo de L’Ôtel y es a través de The Grand Room que los huéspedes son recibidos con un coctel insignia en mano, en este espacio que presenta curiosidades y tesoros del mundo creativo; como por ejemplo las “Mano-Sillas” de Pedro Freideberg; un artista y diseñador mexicano conocido por su trabajo surrealista lleno de líneas, colores y símbolos religiosos y antiguos.

El espacio funge a la vez como recepción, bar, galería de arte y escaparate de objetos inusuales

Las Suites – L’Ôtel

Existen dos maneras de subir a L’Ôtel: la primera es a través de un peculiar ascensor cuyas puertas están recubiertas en hoja de oro, haciendo alusión al estilo barroco mexicano y que al abrirse presentan en el interior una cómoda banca que sienta a más de dos, rodeándolos de reflejos de metal y espejos; la segunda manera, es tomando la escalera que exhibe un mural muy antiguo que ha sido testigo del tiempo gracias a sus numerosas capas de pintura y frescos que adentra al huésped en la historia del inmueble.

Una puerta de herrería y cristal separa las áreas comunes del concepto con las privativas del hotel, que solo puede ser abierta con la llave que los huéspedes poseen en su poder.

Diez habitaciones en su gran mayoría suites, forman una sola experiencia de lujo. Estas se encuentran distribuidas alrededor de los dos patios centrales de la casa y presentan diferentes sembrados arquitectónicos y escogidas piezas y objetos de arte.

 

L´Ôtel cuenta con una singular “Owner Suite”; una habitación de 120 metros cuadrados con terraza privada y acceso directo al huerto de la propiedad, haciéndolo como un jardín secreto y elevado que ofrece vistas inigualables a los alrededores de la ciudad. Numerosas iglesias y campanarios se perciben desde estas alturas para el deleite del huésped del día.

Así, cada una de las habitaciones muestra su propia personalidad exhibiendo obras de tres destacados artistas mexicanos: Los fotógrafos Cynthia Araf y Rafael de la Lastra que individualmente y gracias a su lente, captaron momentos del paisaje en su mayoría nacional, de una manera abstracta e interesante; y la artista plástica Marisa Boullosa quien estuvo a cargo de plasmar sus famosas ramas de magnolias en los muros de las cabeceras.

No podía faltar en el proyecto de la pareja Azar un importante elemento con responsabilidad social y este fue posible gracias a las frazadas en lana o cachemir bordadas a mano por artesanas indígenas de la comunidad Maya de Ixmul que forman parte de la Fundación Hilando México. Misma que preside Sally Azar, quien guía y diseña los bocetos originales para entregarlos a tan especializadas manos. El color blanco es el tema general del diseño y el eclecticismo es el hilo conductor del concepto.

The Morning Room – L’Ôtel

Varias mesas conforman esta área que mezcla materiales y acabados en sus mesas y sillas para ofrecer a sus huéspedes distintas posibilidades para acomodarse y una gran mesa comunal toma el centro del área y reúne a los huéspedes especiales invitados por la pareja.

Los alimentos son preparados en la cocina abierta que se encuentra a un costado, que por las tardes sirve como barra para cocteles y bocadillos que varían según la estación y el día de la semana.

The Living Room – L’Ôtel

Esta área es el corazón del hotel e invita a los huéspedes a relajarse mientras disfrutan de una bebida cerca de la chimenea o del piano de media cola hallado en una tienda de antigüedades local. Sillones de hilando México y fotografías de Cynthia Araf embellecen el lugar.

The Drawing Room – L’Ôtel

Íntima y apartada esta estancia se conecta con The Living Room a través de dos puertas corredizas. Aquí los huéspedes podrán tener una buena plática acompañada del calor que emana de la chimenea. Los muebles son recubiertos de fundas de lino blanco que crean la sensación de estar en un lugar de entera relajación y tranquilidad. Un área ideal para disfrutar de una película o documental que además sirve como lounge V.I.P durante los eventos del hotel.

Pool Terrace- L’Ôtel

La superficie del Pool Terrace está recubierta de pisos de pasta en blanco y negro formando un tablero de ajedrez. Muy a la usanza de las casonas mexicanas de principios del siglo pasado. Un gran muro está pintado con nubes que se confunden con el cielo, mientras que otro muestra los contrafuertes que colindan la propiedad con el Palacio Municipal de San Miguel de Allende.

Otros datos de interés – L’Ôtel

Los marcos de cantera labrada de las puertas son originales de la época y fueron cuidadosamente retirados y numerados al inicio de la gran restauración, supervisada durante lo largo de casi dos años, por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, INHA. Ahora estos mismos embellecen las puertas actuales dándoles presencia y carácter.

Para su remodelación, los materiales que se utilizaron como pisos de pasta, mosaicos y canteras fueron de la región y los artesanos como carpinteros, herreros y yeseros fueron contratados localmente con el fin de generar empleos en la zona del Bajío. Cabe mencionar que para la realización de esta singular obra arquitectónica, se llegaron a emplear de manera directa alrededor de 200 personas más otras tantas de manera indirecta por medio de proveedores externos.

Textos y fotos cortesía de revista THIS